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LOCALIZACIÓN

Geográficamente LLera se localiza en el Sur de la provincia de Badajoz, en la vertiente sur de la Sierra de Hornachos, formando un área de transición  entre la Tierra de Barros, Sierra Morena y La Serena. Concretamente en la comarca de  Campiña Sur, ocupando su término municipal una extensión total de 71´5 km 2. Pertenece al partido judicial de Llerena y su núcleo urbano se sitúa a 38º 27´ de latitud, 6º 00´ , de longitud y a una altitud de 481 m. Se localiza a una distancia de 105 km de la capital. Además destaca su buena situación con respecto al importante triángulo  de desarrollo que componen Madrid-Sevilla-Lisboa.

Llera (Badajoz)

 

REDES DE COMUNICACIÓN

La localidad se encuentra muy próxima a dos importantes arterias de circulación, la N-630 y la N-432 (Badajoz-Córdoba). Llera se localiza a una distancia en tiempo de unos 25 minutos  aproximadamente de la N-630, una de las arterias  más importantes de la región, pues cruza totalmente la región Extremeña de Norte a Sur, de forma longitudinal y aproximadamente en la zona media. Esta vía de circulación de carácter nacional será próximamente convertida en autovía, hecho que reforzará potencialmente la relación situación-proximidad al triángulo de desarrollo al que hicimos referencia anteriormente. No podemos olvidar  igualmente, la próxima construcción del AVE Madrid-Lisboa que circulará en parte de su trazado por tierras extremeñas y que igualmente contribuirá a su potencialidad.

De igual modo ocurre con la N-432 Badajoz-Córdoba, la cual constituye un eje transversal de notoria importancia para el desarrollo de actividades económicas.

Redes de comunicación

 

 

 

 

 

 

 

URBANISMO

 

La arquitectura civil de la localidad de la localidad mantiene numerosas edificaciones tradicionales que conservan su fisonomía secular, originando un panorama urbanístico de particular atractivo. Las casas  tradicionales tenían por lo general dos o tres pasos, las primeras  estancias eran los dormitorios  y en algunos casos las más avanzadas dependiendo del número de miembros de la familia. Los pasos suelen ser anchos y grandes pues las caballerías entraban y salían por ellos. En el tercer paso estaba la sala que comunicaba con el patio y otras veces directamente con el corral y el comedor, aunque eran pocas las casas que lo poseían.

La cocina suele estar en el patio, aunque no siempre. En el corral estaban las zahúrdas para los cerdos y la cuadra para burros y mulas y donde  había un espacio destinado al almacenamiento de la paja. Las casas suelen tener el típico “doblao” donde se almacenaban los cereales y que servía también de trastero, con el “doblao” grande y el “doblao” chico, variando su altura desde los 3 metros hasta el medio metro. No todas las casas tenían “doblao” ya que  dependía sobre todo del nivel económico de la familia.

Los materiales usados eran principalmente el ladrillo cocido con paja, adobe, acompañado de piedras, los materiales más nobles eran utilizados escasamente porque no lo permitía el nivel económico de las gentes. Las cubiertas  se realizaban en algunas ocasiones  con maderos y tablas, y otras veces eran cubiertas  con cañas. La cubierta al exterior es la teja. En su gran mayoría las fachadas están encaladas y algunas de ellas cuentan con molduras enmarcando los vanos y pequeños zócalos. Poseen hermosas portadas y rejerías, algunas de ellas se pueden observar en calles como Francisco Pizarro, Rafael de la Gala o Plaza de Luís Rodríguez .